Parentalizar: qué es, tipos, consecuencias y tratamiento en Sevilla

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Publicado por Francisco Hidalgo Díaz
¿Qué es parentalizar? ¿Qué tipos y formas de parentalización existen? ¿Qué consecuencias tienen los hijos e hijas parentalizados? Te damos las claves con nuestros especialistas en el tratamiento de la parentalización en Sevilla.
Parentalizar: qué es, tipos, consecuencias y tratamiento en Sevilla

¿Qué es parentalizar?

La parentalización, también conocida como parentificación o inversión de roles, se refiere a una situación en la cual los niños asumen responsabilidades y roles propios de los adultos, especialmente de sus padres. Este fenómeno ocurre cuando se altera la jerarquía familiar tradicional, llevando a los hijos a cuidar de hermanos menores, gestionar tareas domésticas, o incluso apoyar emocionalmente a sus padres y mediar en sus conflictos.

Los niños parentalizados sacrifican sus propias necesidades y etapas de desarrollo para satisfacer las demandas físicas o emocionales de sus cuidadores. Aunque puedan parecer niños perfectos por su obediencia y responsabilidad, esta dinámica interfiere con su desarrollo normal y puede provocar consecuencias negativas en su vida adulta.

Es fundamental diferenciar entre la delegación adaptativa de responsabilidades, que fomenta la autonomía y seguridad en los niños, y la parentalización, que sobrecarga al niño con tareas y responsabilidades inapropiadas para su edad y capacidad. Mientras la primera es un proceso natural de crecimiento, la parentalización es un fenómeno perjudicial que puede resultar en desajustes psicosociales tanto en la infancia como en la adultez.

Parentalización: tipos y formas

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La parentalización, que se manifiesta de diversas formas, se clasifica principalmente en dos tipos: emocional y física (o instrumental).

  • Parentalización emocional: aquí, el niño asume el papel de soporte emocional para sus padres, convirtiéndose en su confidente y cuidador emocional. Esta situación puede incluir estar expuesto a información inapropiada para su edad o tener que manejar conflictos emocionales complejos. Los niños en estos casos a menudo se ven atrapados en dilemas de lealtad y conflictos internos, como sentirse divididos entre los padres en situaciones de crítica o disputa.
  • Parentalización física o instrumental: en este tipo, los niños se encargan de tareas y responsabilidades que normalmente corresponden a los adultos. Esto incluye labores domésticas, cuidado de hermanos menores, realizar recados o incluso, en casos extremos, trabajar para contribuir económicamente al hogar. Aunque menos perjudicial que la parentalización emocional, sigue siendo dañina, ya que coloca al niño en un rol inadecuado y desatiende sus necesidades de desarrollo.

En algunos casos, la parentalización también puede ser económica, donde los niños o adolescentes deben contribuir al sustento económico de la familia debido a circunstancias como desempleo o incapacidad de los padres.

Esta dinámica se da generalmente en contextos donde los padres carecen de habilidades adecuadas para manejar sus emociones o enfrentar situaciones desafiantes, lo que lleva a un cuidado negligente de los hijos. Los niños, en respuesta, desarrollan estrategias de supervivencia, que pueden incluir la evitación de sus propias emociones o la hiperresponsabilización.

La parentalización a menudo es halagada socialmente debido a las aparentes «cualidades positivas» que demuestran los niños, como la responsabilidad y la autosuficiencia. Sin embargo, esto oculta los efectos perjudiciales y el desequilibrio en el desarrollo del menor, ya que asumen roles que no les corresponden y descuidan sus propias necesidades.

Hijas e hijos parentalizados

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La parentalización de hijos e hijas es un fenómeno complejo y, a menudo, inconsciente, prevalente especialmente en familias disfuncionales. Esta situación puede originarse en padres que fueron niños parentalizados y repiten inconscientemente este patrón con sus propios hijos. También puede surgir en padres con traumas infantiles no resueltos o que padecen trastornos mentales como depresión o trastornos de personalidad.

Los padres con apego desorganizado, baja autonomía, incapacidad para soportar la soledad, inestabilidad emocional, o ansiedad ante la separación, pueden buscar en sus hijos el amor y apoyo que no recibieron. Esto puede manifestarse como una inversión de roles en la familia, particularmente tras eventos traumáticos como la muerte de un cónyuge o una separación.

En estas circunstancias, los hijos pueden asumir el papel de «protector» en situaciones de maltrato o enfermedad de un progenitor. Además, en familias con adicciones, no es raro que un hijo asuma roles parentales para mantener la unidad familiar.

Este fenómeno tiene consecuencias negativas en el desarrollo de los niños. Puede suprimir su espontaneidad y juego, en favor de una responsabilidad y cuidado excesivos. Para abordar esto, es importante tomar conciencia de estas experiencias, descubrir necesidades personales olvidadas, y aprender a jugar y fluir de nuevo. El apoyo profesional puede ser valioso en este proceso.

Es fundamental distinguir entre la colaboración apropiada en tareas domésticas y el abuso de parentalización. Mientras que la primera contribuye al desarrollo de la autonomía personal, la segunda implica una falta de sensibilidad hacia las necesidades evolutivas del niño, sobrecargándolo de responsabilidades y limitando su tiempo para el juego libre.

El reconocimiento y la intervención en estas dinámicas familiares son importantes, ya que a menudo el sufrimiento de los hijos parentalizados queda invisibilizado. A pesar de que puedan parecer saludables, felices o incluso «perfectos» desde fuera, la sobrecarga de responsabilidad puede tener efectos nocivos a largo plazo.

Consecuencias de la parentalización

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Las consecuencias de la parentalización son profundas y duraderas, tanto en la infancia como en la edad adulta. Los niños parentalizados suelen adoptar el rol de cuidadores de sus figuras de apego, en un intento de satisfacer sus necesidades y obtener atención y amor. Este intercambio de roles impide que el niño se desarrolle normalmente y cumpla con sus propias necesidades emocionales y físicas.

Consecuencias en la infancia y adolescencia:

  • Incapacidad para actuar como un niño: debido al esfuerzo constante por satisfacer las demandas de los adultos, estos niños a menudo no pueden identificar o satisfacer sus propias necesidades y se sienten incapaces de cumplir con las expectativas de los adultos.
  • Desarrollo de identidad afectado: la necesidad de asumir responsabilidades adultas amenaza la formación de su propia identidad.
  • Emociones represadas: los niños pueden reprimir sus emociones, como la ira, para evitar conflictos o ser una carga, lo que puede conducir a resentimiento o problemas de manejo de la ira en la adolescencia.

Consecuencias en la edad adulta:

  • Baja autoestima y miedo a no cumplir expectativas: los adultos que fueron niños parentalizados suelen tener baja autoestima y temor a no estar a la altura de las expectativas de los demás.
  • Problemas emocionales y de relación: pueden tener dificultades para manejar el enfado, tendencia a idealizar a sus cuidadores, y problemas en las relaciones interpersonales, incluyendo el miedo al compromiso o tendencia a relaciones de dependencia.
  • Síndrome del impostor: la constante sensación de no ser suficiente o de no merecer el éxito conseguido.
  • Ansiedad y problemas de regulación emocional: dificultades para identificar y manejar sus emociones debido a la falta de aprendizaje en la regulación emocional durante la infancia.

Tratamiento parentalización en Sevilla

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El tratamiento de la parentalización en Sevilla, como en cualquier otra ubicación, implica un enfoque integral que atienda tanto a las necesidades del niño parentalizado como a la reestructuración de las dinámicas familiares. La clave está en permitir que cada miembro de la familia ocupe su lugar adecuado, con los padres retomando sus roles y responsabilidades.

Para los padres:

  • Re-ocupación del rol parental: los padres deben esforzarse por reocupar su rol dentro de la familia, liberando así a los niños de las responsabilidades adultas.
  • Corrección de dinámicas disfuncionales: reconocer y corregir los errores en la crianza es vital. Los padres deben ser conscientes de los daños causados por la parentalización y trabajar para revertirlos.

Para los niños y adultos que fueron niños parentalizados:

  • Reaprendizaje del juego y la diversión: la terapeuta Whitney Goodman sugiere enfatizar la importancia de jugar y disfrutar actividades recreativas para equilibrar la responsabilidad y el placer.
  • Trabajo interior: los niños y adultos afectados necesitan realizar un trabajo interior para reconectar con su valía personal, más allá de su rol de cuidador.
  • Conciencia de necesidades propias: es crucial reconocer y validar las propias necesidades, que a menudo fueron ignoradas o minimizadas en la infancia.
  • Autocompasión y refuerzo positivo: fomentar un diálogo interno compasivo y positivo, contrarrestando la tendencia al perfeccionismo y la autocrítica.
  • Establecimiento de límites: aprender a poner límites saludables en las relaciones y centrarse en las propias necesidades.
  • Introspección y reconocimiento de emociones: identificar y procesar emociones reprimidas, así como reconocer patrones de comportamiento aprendidos en la infancia.

Para los adultos en proceso de sanación:

  • Proceso de duelo: reconocer y procesar el dolor por lo que no se recibió en la infancia y trabajar en el perdón, si se desea.
  • Evitar repetir patrones: tomar conciencia para no reproducir estos patrones con sus propios hijos.
  • Trabajo emocional: explorar y conectar con las emociones personales para desarrollar una vida emocional más rica y satisfactoria.

En todos estos aspectos, la ayuda de un profesional de la salud mental en Sevilla puede ser importante. Los psicólogos y terapeutas especializados en terapia familiar y dinámicas de apego de Avannza Psicólogos en Sevilla pueden proporcionar el apoyo necesario para desentrañar y tratar las complejidades de la parentalización. La terapia puede incluir sesiones individuales, terapia familiar, y en algunos casos, terapias de grupo para compartir experiencias y estrategias de afrontamiento.

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